21 de diciembre de 2008

O APALPADOR


Vive en la memoria de los habitantes más ancianos de O Courel y Os Ancares, tierras de la montaña luguesa donde Ánxel Fole situó sus mágicos cuentos de lobos, meigas, trasnos y aparecidos que se recogen Á lus do candil* (A la luz del candil). Los más viejos del lugar lo recuerdan por lo que sus mayores les contaron y lo describen como un viejo apacible, barbado y grandote, que fuma en pipa, lleva boina y viste chambra colorida y pantalones con remiendos.

Cuentan también que la noche del veinticinco o treinta y uno de diciembre, este gigante bonachón y de oficio carbonero, abandonaba las altas dehesas donde vivía y bajaba a las aldeas para entrar sigilosamente en el cuarto de los más pequeños. Después de palparles la barriga con sumo cuidado (de ahí su nombre de Palpador) y comprobar que estaban bien alimentados, les deseaba que el año venidero no pasasen hambre y como regalo de navidad les dejaba un buen puñado de castañas asadas (O Apalpador era hombre sabio y no ignoraba que en aquellos tiempos –XIX y principios del XX- la castaña en Galicia era un alimento muy preciado). Alguna vieja del lugar todavía recuerda una cancioncilla que cantaban a los niños para incitarles a dormir y calmar la excitación que les provocaba la llegada de este mítico personaje: **

Vaite logo meu ninín, /Vete pronto niño mío,
marcha agora prá camiña /marcha ahora a la camita
que vai vir o Apalpador /que vendrá el Palpador
a palparche a barriguiña./ a palpar tu barriguita.

Confieso que la leyenda de O Apalpador genera en mí sentimientos encontrados. Por una parte me resulta entrañable, me lleva a la Galicia que mis abuelos y mi padre recreaban oralmente y donde aflora el realismo mágico de una tierra rica en tradiciones y leyendas que fueron fuente de inspiración para los cuentos de Fole, Dieste o Cunqueiro. Pero desde una perspectiva menos romántica, me transporta a una época de aislamiento, privaciones y miseria. El hecho de que O Apalpador palpase las barrigas para comprobar si los niños estaban bien alimentados, me hace pensar en la escasez de comida y en las duras condiciones de vida de hombres y mujeres que sometidos al aislamiento y al abandono se vieron obligados en muchas ocasiones a emigrar. Sin embargo, no deja de resultar conmovedora esa emoción que despertaba en los niños el regalo de un simple puñado de castañas, el valor que para ellos tenía algo tan esencial como la comida. Y por desgracia sigue habiendo muchos lugares donde los niños recibirían la figura de un Palpador con tanta ilusión como aquellos otros que antaño habitaron las tierras de la montaña lucense.

*A lus do Candil, Ánxel Fole. Edit. Galaxia, Vigo 2004

**La recuperación de esta figura de la cultura popular gallega se debe al investigador José André López Gonçalez y fue el pintor e ilustrador gallego Leandro Lamas quien creó la imagen del viejo carbonero que recuerda al Olentzero del País Vasco y al famoso San Nicolás o Papá Noel de controvertido origen

Para todos Bo Nadal y muchas castañas para el 2009.

Pintura de Leandro Lamas







9 comentarios:

Favole dijo...

ola esta es mi forma de dejar la huella de que SI miro tu blog xdddd me gusta como esta la historia do apalpador

NoSurrender dijo...

Ay, qué recuerdos de frío y belleza extrema me traen los Ancares.

Es una historia llena de ternura y literatura, la del O Apalpador, sí. como todo lo gallego. Eso sí, eso de “palpar” niños a escondidas no creo que se considere hoy políticamente correcto :P

Bon Nadal!

Celestino Simón dijo...

Como escribiría Neil Gaiman: A veces sólo necesitamos que alguien nos abrace, y que nos mienta y nos diga que no pasa nada, que el mundo sigue girando.

Y nosotros en él.

Yo no era nada fan de la navidad, ahora, no soy nada fan de no escuchar o de contar cuentos... me encantan los cuentos, como este: "El hombre que palpaba el hambre del mundo"... ¡lo mismo escribo una historia así! :):):)

Muchos besos Shandy... :)

Blumm dijo...

Y pregunto, ¿dónde puedo encontrar cuentos que hablen de "La Compaña". ¿Es así, no?

Shandy dijo...

Favole, gracias por dejar tu huella.

Shandy dijo...

No Surrender, pensé lo mismo que tú, jajaja...En estos tiempos que corren, nos volvemos de lo más retorcidos:).Te diré que despertó cierta polémica el nombre de este personaje, algunos no lo consideran muy afortunado. Pero ya sabes,el problema no está en el objeto sino en el sujeto que mira o piensa.
Un abrazo

Shandy dijo...

Don Celestino, qué bonita y qué triste la historia de Neil Gaiman,"Abrázame". Es verdad que a veces necesitamos que nos mientan un poco, necesitamos de la fantasia y de los cuentos. Ese título que te ha sugerido el personaje de "O Apalpador", me parece impresionante ¡"El hombre que palapaba el hambre del mundo"!... sí, podría dar para una buena historia. Me gustaría que la escribieses:).
Besos

Shandy dijo...

Blumm, sí, recibe ese nombre. Y también Santa Compaña, Estadea, Hoste, Procesión de ánimas. Existen muchas leyendas e historias sobre ella. La mayoría están escritas en gallego y puedes encontrarlas en la red "Galicia encantada"). Hay un libro de Leandro Carré Alvarellos "Las leyendas tradicionales gallegas" que está escrito en castellano. Yo lo tengo en la Edit. Espasa Calpe, pero es de hace muchos años. Desde luego la mejor manera de disfrutarlas es leyendo los cuentos de Fole o de Dieste. Algunos de ellos están traducidos en "Antología Española de Literatura Fantástica", Edit. Valdemar. Te recomiendo la novela "El bosque animado" de Venceslao Fernández Flórez, autor poco reconocido por aquello de asociarse al régimen franquista.Ahí encontrarás historias relacionadas con las almas en pena y personajes muy, muy divertidos. Muy bien escrita y con mucho humor. También hay la peli,de José Luis cuerda, muy recomendable. Y hasta hay versión en dibujos animados.
Gracias por pasarte por aquí.

Blumm dijo...

Gracias por las referencias, Shandy.
Feliz Noche