8 de junio de 2010

Emily y la Mantis



Soy de regresar a espacios significativos y vitales. Tal vez en el arrobo y deslumbramiento de un primer encuentro no repose la mirada en mi ansia por ver. O porque, como a los niños, me guste recrear un mismo cuento para afianzarme en él, recorrerlo y escudriñarlo con detenimiento y pasmarme en cada uno de sus más preciados y secretos rincones. El mundo en un jardín (A. Muñoz Molina) y la entrada de Inés González en su cuaderno Incisiones múltiples, me han regresado a la silenciosa desnudez de la voz de Emily Dickinson, un espacio solitario, nostálgico y penetrante que me conmueve en su Casita albana, me hiere en el hermetismo de sus ventanas y me sobrecoge por afrontar en el interior ese huésped más helado. Y por extrañas asociaciones –casi siempre gozosas para mí- algunos de los versos de la escritora me han recordado un hermoso corto de animación: La parábola de la mantis. Les invito a verlo al final de esta selección de poemas (traducción Silvina Ocampo, Barcelona, Tusquets Editores, 1985)

Presentimiento es esa larga sombra
que poco a poco avanza sobre el césped
cuando el sol sus imperios abandona.
Presentimiento es el susurro tenue
que corre entre la hierba temerosa
para decirle que la noche viene.

Venerar los días simples
que guían las estaciones,
solo exige recordar
que a ti o a mí
pueden quitarnos
eso nimio llamado inmortalidad.
-
Investir la existencia
de un aire majestuoso
solo exige recordar
que para el cielo
esa bellota que está allí
es el óvulo de los bosques.
-
¡Dame el ocaso en una copa,
enumérame los frascos de la mañana
y dime cuánto hay de rocío,
dime cuán lejos la mañana salta-
dime a qué hora duerme el tejedor
que tejió el espacio azul!

¡Escríbeme cuántas notas habrá
en el nuevo éxtasis del tordo
entre asombradas ramas-
cuántos caminos recorre la tortuga-
cuántas copas la abeja comparte,
disoluta del rocío!

También, ¿quién puso la base del arco iris,
también, quién guía las esferas dóciles
por juncos de azul flexible?
¿Qué dedos atan las estalactitas-
quién cuenta la plata de la noche
para saber si nadie está en deuda?

¿Quién edificó esta casita albana
y cerró herméticamente las ventanas
que mi espíritu no puede ver?
¿Quién me dejará salir un día de gala
con implementos de vuelo,
fugaz pomposidad?


Naturaleza es lo que vemos -
la montaña – el poniente-
la ardilla – el eclipse – el abejorro -
no – naturaleza es el cielo -
naturaleza es lo que oímos -
el bobolink – el mar -
el trueno – el grillo -
no – naturaleza es la armonía -
naturaleza es lo que sabemos -
no tenemos arte para decirlo -
tan impotente es nuestra sabiduría
para tanta simplicidad.


El viento –golpeó como un hombre cansado–
y como un huésped –«adelante»
respondí valientemente– entró
en mi habitación

un veloz –invitado sin pies
a quien ofrecer una silla
era tan imposible como ofrecer
al aire un sofá–

ningún hueso tenía para sostenerlo–
su diálogo era como el simultáneo alboroto
de numerosos pájaros
en una rama superior–

su continente –una oleada–
sus dedos, al pasar
dejaban oír una música –como tonadas
sopladas trémulas en un vidrio–

siguió su visita –aún revoloteando–
luego como hombre tímido
otra vez, golpeó –como una ráfaga
y yo me volví sola–.


La ventaja de la desesperación se logra
sufriendo – desesperación-
de estar asistido -por reveses-
uno tiene que haber conocido el revés-

el valor de sufrir como
el valor de la muerte,
se conoce probándolo-
no lo puede otra boca

de salvadores -volvednos conscientes-
como nosotros mismos hemos compartido-
la aflicción nos parece impalpable
hasta que a nosotros mismos nos hiere


Cualquiera que desencante
a un solo ser humano
por traición o por irreverencia
es culpable de todo.

Inocente como un pájaro-
gráfico como una estrella-
hasta una sugestión siniestra
que las cosas no son lo que son-


16 comentarios:

mateosantamarta dijo...

Vengo de incisionesmúltiples a terminar de leer los versos de Emily que tú e Inés habéis querido ofrecernos. Apenas he leído de ella pero la tendré más en cuenta a partir de ahora. Un abrazo.
Muy bonita la animación.

El peletero dijo...

El mundo es un jardín, un diorama, un pesebre, una burbuja de cristal o un simple pote vacío de mermelada, nuestra mirada no lo engrandece, lo empequeñece para que quepa en la palma de nuestra mano, para mirarlo de frente y del revés.

Otra cosa es que algunos tengan unas manos muy grandes y otros muy pequeñas.

Saludos.

Miquel dijo...

que curioso es todo ¡¡¡ y que inadvertido nos pasa ¡¡¡ que curioso es el ser hunano ¡¡¡ que curioso ¡¡¡¡Un abrazo desde Barcelona...

alicia dijo...

Emily y su sombrerito de flores minúsculas, su vida diminuta de insecto atrapado en el frasco de una sociedad varios números más pequeña. Qué hermosos los versos y que maravilla el corto! Gracias Shandy por este regalo con alas

Shandy dijo...

Mateo, Emily no te defraudará. Su poesía es de gran belleza y hondura. A veces, dolorosa, y otras, balsámica.
Un abrazo

Shandy dijo...

Peletero, si ese filósofo tiene razón, “El mundo es mi representación”, aciertas en decir que puede ser cualquiera de las “realidades” que enumeras. Un mapamundi cabe en una pupila, o puede ser abarcado con las manos, porque sólo es una representación. No sé si podremos abarcar más allá y no sé si sólo amamos lo que conocemos o buscamos aquello que inconscientemente amamos. Emily tenía el mundo en un jardín, y lo supo trascender con su mirada y con las manos abiertas y extendidas:
Vivo en posibilidades-
morada más hermosa que la palabra-
en ventanas más numerosa-
óptima- en puertas-
en reductos como los cedros-
inexpugnables al ojo-
para un techo imperecedero-
los tejados del cielo-
visitas-las más preciosas-
ocupación- ésta-
extender bien abiertas mis angostas manos
para juntar el paraíso-

Shandy dijo...

Miquel,
también es curioso tu comentario!!
(Me pregunto si el adjetivo “curioso” está relacionado con el vídeo de la mantis y esos extraordinarios dibujos de insectos de tu amigo David Forga que aparecen en tu blog)
Un abrazo dende aquí ata acolá

Shandy dijo...

Alicia,
miro los retratos de una Emily joven, su fragilidad física, la tímida sonrisa que asoma en los labios entreabiertos, los ojos grandes que parecen mirar más allá, las flores en sus manos … Una delicada oruga mariposa que escribió:
“Algo en un día de verano-
una profundidad-un azul-un perfume-
trasciende éxtasis”

Pero también:
“más piadoso hubiera sido
en la tumba del átomo dejarme”

Gracias, Alicia.

Ventana indiscreta dijo...

Mucho me recuerdan estos poemas de extremada sensualidad de Emily a ciertos cuentos de Dino Buzzati. Pero sobre todo a uno: 'Dulce noche'. Igual que existe una 'kermesse' de la noche en el cuento de Buzzati, una 'kermesse' del día acontece en muchos poemas de Emily.

Poemas como éste de la soledad acongojan:

Podría estar más sola sin mi soledad,
tan habituada estoy a mi destino,
tal vez la otra paz,
podría interrumpir la oscuridad
y llenar el pequeño cuarto,
demasiado exiguo en su medida
para contener el sacramento de él,

no estoy habituada a la esperanza,
podría entrometerse en su dulce ostentación,
violar el lugar ordenado para el sufrimiento,

sería más fácil fallecer con la tierra a la vista,
que conquistar mi azul península,
perecer de deleite.


¿Sabrá la mariposa con quién se juega los cuartos?

Besos, gallega.

virgi dijo...

Has buscado un corto impresionante que le va del diez a la imagen que tengo de E. Dickinson, aunque nunca he leído seriamente su obra. Pero esos bichitos atrapados, me la hacen ver. Seguramente la poesía fue su manera de escapar.
Un abrazo

Shandy dijo...

Ventana, muy interesante esa asociación con el poderoso y pertubardor cuento de Buzzati. En la aparente calma de la "Dulce noche" de un jardín se citan con fiera crueldad la muerte y la vida, porque tanta muerte hay como vida. El cuento es tambien una extraordinaria metáfora del combate entre la luz y la oscuridad. Y sí, eso son los poemas de Emily, atrapada y liberada a su vez en un jardín Exterior y también Interior mantuvo un combate entre los dos polos. Su poesía es de una extraordinaria belleza pero acongoja porque (se)horada con un escalpelo, se desnuda para sobrevivir. Su capacidad de percibir la belleza, su lúcida conciencia y su potente eros la liberaron (sólo por momentos) pero también la atormentaron.
"Excepto tú mismo tal vez nadie puede ser tu enemigo-
cautividad es conciencia-
y también libertad".

Con respecto a tu pregunta sobre la mariposa -supongo que te refieres a la del corto, que antes fue oruga que mariposa-, te remito a unos versos de Emily que pertenecen a poemas distintos y tú eliges respuesta:

1-La aflicción nos parece impalpable
hasta que a nosotros mismos nos hiere"
2-
Hubiera matado de hambre a un mosquito-
vivir estrechamente como yo
y yo era un ser viviente
necesitado de alimento
[...]

Yo no tenía tampoco- el arte
sobre el vidrio de la ventana
de impulsar mi pequeño ser afuera-
y no empezar- de nuevo-

Manchega, gracias por tu aportación

Shandy dijo...

Virgi, sí, yo creo que la escritura y la belleza fueron sus refugios,pero sólo por momentos:
Morir- sin morir
y vivir-sin la vida
es el más arduo milagro
propuesto por la fe.
Un beso con vida.

ybris dijo...

Es un espacio acogedor la poesía de Emily Dickinson, tan penetrante como nostálgico.
La asociación con el precioso corto es esclarecedora:
El susurro tenue del presentimiento.
Eso nimio llamado inmortalidad.
Las ventanas cerradas de la casita albana.
La impotencia de la sabiduría ante la simplicidad de la naturaleza.
Golpeteo del cansancio como ráfaga que acompaña.
El valor conocido de la muerte cuando se prueba.
La culpa inmensa de defraudar a cualquier humano...

Extrañas y gozosas asociaciones.

Gracias por desvelarlas.

Besos.

Antígona dijo...

Leí de adolescente una novelita juvenil cuya protagonista leía y admiraba a Emily Dickinson.

Jamás había leído un solo poema de ella y parece ahora que ante mí se hubiera abierto el cofre de los tesoros. Decir que estoy impresionada es poco. Algo muy poderoso debe de haber en la poesía de esta mujer para que me haya atrapado desde el primer momento. Bello y a la vez afilado, terrible. Como si en estos poemas se hiciera palpable aquello que decía Rilke de que lo bello es el comienzo de lo terrible, que éste siempre palpita en el fondo de cada cada cosa bella.

Podría destacar muchos versos, pero me ha revuelto especialmente ese "que las cosas no son lo que son". De repente una verdad sabida desde hace mucho relumbra desde el final de un poema. Increíble.

Precioso el corto.

Un abrazo!

Shandy dijo...

Ybris, la poesía de Emily es terciopelo y estopa. Acogedora y sobrecogedora. Fue oruga y mariposa, y también tuvo su mantis o sus varias mantis que la condenaron y la liberaron a lo largo de toda su existencia. Buenas asociaciones las tuyas. Los que pasáis por aquí aportáis nuevas lecturas que son de agradecer.
Un abrazo

Shandy dijo...

Antígona, hace unos cuantos años leí a Emily y la disfruté, pero los árboles no me dejaban ver el bosque. Percibía la belleza “formal” y la sensualidad. Ahora soy capaz de percibir la belleza de lo terrible, el éxtasis y la agonía, el combate entre la luz y la oscuridad que fue la existencia de E. y que muestra en su escritura. Escribía para ella y su desnudez es absoluta, no hay máscaras, me admira su lucidez y al mismo tiempo me perturba su capacidad para expresar la belleza y el dolor, la angustia de su soledad, su “estrecho vivir”, la conciencia de su finitud…
La cita de Rilke es certera para la poesía de Emily, lo terrible está imbricado en la belleza, como en el cuento de Buzzati, Dulce noche, al que hace referencia Ventana: en la belleza de un jardín se oculta lo terrible.
El verso al que tú haces referencia yo también lo sentí como una revelación. Que las cosas no son lo que son… Sí, ya sabemos. Pero verla ahí, es una explosión de luz, una pieza que encaja en un rompecabezas.
Con respecto al corto, a parte de las asociaciones con la poesía de Emily, miro a la oruga y me pregunto ¿sabemos de qué lado estamos?, ¿orugas?, ¿mariposas?, ¿mantis?, ¿las tres cosas?
Un abrazo y gracias por tu presencia.