9 de enero de 2010

Una silla de anea


Él se sentó en la silla, miró a los ojos de la mujer y dijo:

“A este cuarto le falta algo, ¿verdad?, pero podría servir”.

Pagaron por adelantado, y horas después, vi un extraño dibujo en la puerta de la habitación, lo habían burilado en la madera, algo así como la figura de un ocho acostado.


Cinta de Moebius, M. C. Escher

Al día siguiente, desmontaron todos los muebles. Sólo se quedaron con la silla de anea. Esto que le cuento fue a principios de año, y todavía siguen ahí. Caminan sobre esa extraña estructura que han colocado en el centro de la habitación, fíjese, tiene la misma forma que la figura que aparece en la puerta. Sí, como le digo, caminan y se miran, y cuando se cruzan nada más se rozan la punta de los dedos. A veces se sientan en la silla y entonces se abrazan, pero por poco tiempo. Ni se enteran de que los estamos observando, tan ajenos permanecen al mundo, como si habitasen en otra dimensión. Ah, y mire, observe todo lo que han pintado y escrito en las paredes, las letras parecen las del alfabeto griego, aunque yo no las entiendo, sólo reconozco el . Sabe, cuando por penúltima vez abro y cierro la puerta de esta habitación, siempre me pregunto lo mismo, ¿qué esperan? Pero, bueno, señor inspector, a mí mientras me paguen el alquiler…

***

Bueno, a aquellos que habéis leído, me voy a permitir abusar un poco de vuestra paciencia. En estos momentos, mientras escribo, recuerdo un poema de Bukowsky, Así que quieres ser escritor, ¿eh?*:

"Si tienes que sentarte y/rehacerlo una y otra vez, ni lo intentes.[...] Si primero se lo tienes que leer a tu esposa/ o a tu novia o tu novio/a tus padres o quienquiera que sea,/no estás preparado".

Pero yo, y aunque me gustan los versos del poeta, me paseo el consejo por los madrigales de su pensión y por el forro de mis entretelas, y me doy licencia para mostraros la primera versión de este breve relato y pediros opinión. ¿Cuál os gusta más?

El cuarto
Él se sentó en la silla, miró a los ojos de la mujer y dijo:
“A este cuarto le falta algo, ¿verdad?, pero podría servir”.
Horas después, vi un extraño dibujo en la puerta de la habitación. Lo habían burilado en la madera, algo así como la figura de un ocho acostado. Esto que le cuento fue a principios de año, y todavía siguen ahí, él sentado y ella de pie. Sólo se miran, y ni se enteran de que los observo. Sabe, cuando por penúltima vez abro y cierro la puerta de ese cuarto, me pregunto ¿qué esperan? Pero mientras paguen el alquiler…

* Escrutaba la locura en busca de la palabra, el verso , la ruta. Colección Visor de Poesía.

12 comentarios:

El Toro de Barro dijo...

Hace ya algunos años, allá por el 2001, publiqué a José Ramón Ripoll "Variaciones sobre una palabra", donde recoge la música como llave que abre las puertas del misterio en el que se levanta toda obra poética. todavía hoy releeo cn gusto esa hoja de ruta, aunque siepre me quedo al borde de la poesía -la suya- toda ella misterio y luz...

El fuego negro dijo...

En realidad, el comentario anterior éstaba destinado a tus palabras en torno a la búsqueda de la voz que escribiste anteriormente. Me disculpo por ello. Y lo hago con un poema de mi admirable maestro Ángel Crespo, de quien -además de éste- he dejado aquí y allá algunas composiciones llenas de sabiduría. Ahí te va, a ti, y a esos lectores tuyos que, de tu mano, he empeado a conocer desde tu llegada.


El fuego negro

Ese otro fuego que concede
ver en la oscuridad
sin que la invada ni la hiera
dardo de luz: el fuego negro
que bordea el contorno
de antiquísimos senos,
y a los labios
que callar saben torna
elocuentes –el fuego
que arde oculto en el agua y se alimenta
de su fecundidad: el que arde ahora
-frío, devorador– en las palabras
que no saben nombrarlo.

Ventana indiscreta dijo...

A ver, gallega, y al señor inspector no le cuenta que ha visto también una mariposa, bolboreta o lo que puñetas sea lo del dibujo -lo de puñetas es por la rima del vuelo.

Ay que tengo yo para mí un poema que puede alternar con la silla de anea. Precisamente es de un manchego llamado Antonio Martínez Sarrión y de un libro suyo titulado 'Poeta en diwan' y en el diwan deberían estar esos que pagan el alquiler. Bueno, el bello poema dice así:

Cortejo y fuga

¡Oh llama de mi lámpara!
Ten por un don del cielo
esos circuitos de la mariposa
que son prueba de amor:
cuando apunte la aurora,
o sea en cualquier instante,
su deseo habrá muerto
para siempre.


Besos desde la nieve.

manolotel dijo...

Creo que prefiero la versión podada. Más depurada pero igualmente eficaz. Al final de lo que se trata es de que entre lo que se escribe y lo que el lector pone con su imaginación, el relato deje un sabor distinto y especial a palabra recien hecha. Desde este punto de vista, pienso que en tu segunda versión, hay las suficientes claves, como para que el lector complete el relato con cualquiera de las multiples combinaciones que el misterio y las curiosas propiedades de la cinta de Moebius dejan a la imaginación.

Un besote.

virgi dijo...

Yo opino como Manolotel. Creo que la primera tiene explicaciones de más.
Te ha quedado un relato misterioso, donde la silla, un elemento popular y sencillo, es el centro de esa relación tan particular. El dibujo de Moebius acrecienta el misterio...

Un abrazo

Miradme al menos dijo...

La entrada en sí es toda una incógnita (como el relato). Nos vas llevando sin darnos cuenta hasta hacernos un "ocho".
A mí me ha gustado más la primera, aun reconociendo que la segunda está más pulida. Tiene más ritmo.

Un abrazo

Shandy dijo...

Toro, bienvenido. No tienes que disculparte, todos los comentarios son bien recibidos. Y agradezco tu lectura y ese poema de Ángel Crespo. Supongo que es en “Variaciones sobre una palabra” donde Ripoll dice: “Todo lo que escribo es un pretexto para la música”. Tomo la cita de la contraportada de “Hoy es niebla”, donde reúne tres poemarios anteriores( El humo de los barcos, Las sílabas ocultas y Niebla y confín). En la nota introductoria a esta antología también confiesa: “Desde niño la música me asía, y, a través de sus signos, llegué a ponerle nombres a mis cosas”. En todo lo leído del poeta, observo palabras que se repiten: música, palabra, tiempo, memoria, amor, luz/ niebla. Toda su obra parece una continuidad, “variaciones” sobre un mismo tema: la búsqueda de la música en la palabra para explicarse la vida, “rememorar quien soy y escribirme en el mar de la memoria”:
“ Busco tras las letras/ la herida dolorosa/que me sostiene y aniquila: /Música y pensamiento/que otorgan el principio a la materia/ y el final al recuerdo”.

Si tuviera que escoger un poema, uno sólo de esta antología, sería “Frutos silvestres”, de donde recojo los versos anteriores. El propio poeta explica muy bien su búsqueda:

Como frutos silvestres han brotado los nombres de la tierra.
Antes de dar su forma al aire
han designado mi crepúsculo.
Espero entre los labios
el roce de su piel,
a sabiendas que el sol ha de ocultarse
desde que su palabra sea mentada,
que el agua de los ríos
será tiempo y arena
cuando la lengua determine su origen
y el destino de su cauce.
Brotan los nombres de la tierra
para mostrarme ante la muerte,
para en el orden que imponen las cosas
rememorar quien soy,
escribirme en el mar de la memoria:
efímero lenguaje.
Todo es luz sin nombrarla.
Todo es eterno sin pensar.
Mas busco tras las letras
la herida dolorosa
que me sostiene y aniquila:
Música y pensamiento
que otorgan el principio a la materia
Y el final al recuerdo.
Todo es origen sin los signos
que entre cardos y espinos
lloré amorosamente:
Perdido paraíso,
mas corazón ardiendo
Por el dardo encendido de esos nombres
que me hicieron girar alrededor del fuego,
mostrándome las horas de la vida
como frutos silvestres.

Shandy dijo...

Ay, Manchega, ¿qué es el tiempo? Un gallo canta al amanecer porque las tinieblas se esfuman y llega la luz, pero no tiene cronómetro, y su reloj es el sol. La mariposa vive toda una vida sin saber de esa fugacidad que Nosotros le atribuimos… ¿Puede ser La eternidad (y) un día?. A ese "Cortejo y fuga" le van estos versos de un buen soneto:
"Esta llama,
que al sol desvanecida,
más que llama parece mariposa"
Bocangel
Que sí, que somos mariposas y sólo podemos retener o “congelar” el instante vivido en una imagen, sea con palabras o con magnesio. Como dice el poeta, “Todo es eterno sin pensar”, pero que vaina esta la de “Pensar”. Mejor “pienso” a las gallinas, pero no, erre que erre, y "arre burra que te deitas", que somos el único animal que tropieza siempre en la misma piedra, y a Conciencia... ¿o por C?
Mira, rapaza, o importante é ser o máis feliz posible e non mancar nin mancarse. Así que relaxémonos no diWan de Antonio Martinez Sarrión que, que cando lle entrou a “Cordura” (Edit. Tusquets), tamén escribiu:
Saber
Desde el alba hasta el ocaso
¡es tan breve el trayecto
para fijar un canon
que evite lastimar o lastimarse!

Shandy dijo...

Manolotel, en el colegio siempre me decían: lo primero es lo que está bien. Pero en la escritura no siempre hago caso del consejo.
Uno de mis hijos opina lo mismo que tú, el chico. La chica, no.
Se agradece tu opinión.

Un besazo

Shandy dijo...

Virgi, confieso que el primero salió de corrido, escrito en la cocina y en un papel de notas. Lo rehice al día siguiente. El tema es el mismo, pero la vivencia del tiempo cambia en el segundo relato.
Gracias por pasarte y un beso.

Shandy dijo...

Miradme, gracias. Tú te unes a mi chica, que también le gusta más la primera. Para ella tiene más comprensibilidad la historia, aunque lo del "ocho" no sabía que quería decir. Un símbolo a interpretar, le dije, y ahora sigue dándo vueltas en la cinta de Moebius.
Besos

Silla Evac Chair dijo...

Interesante! Saludos