28 de enero de 2010

Alicia en el reflejo

Rips en el espejo, David Salle

Esta mañana, mientras pensaba si la engañaba o la desengañaba, le demandó: “Mírame bien”. Claro que como ni ella misma sabía si se trataba de una orden o un ruego, ambas se devolvieron la misma mirada interrogante. Luego, al unísono, se dieron la espalda y fue entonces cuando Alicia, remedando a la reina de corazones, murmuró: “Qué le corten la cabeza”, y se fue a jugar a su críquet cotidiano decidiendo que por el resto del día no volverían a encontrarse. Yo, aunque no tomo arte ni parte en el asunto (prefiero mantenerme al margen de disquisiciones recíprocas y tan personales), sé que ambas se encuentran con frecuencia, que no se caen mal y se toleran, y que, siempre frente a frente y confrontadas sólo en ciertas ocasiones, se enseñan los dientes y se miran a la cara y a los ojos -aunque no siempre se ven- con el afecto y la costumbre o la indiferencia de dos gotas de agua que fueron concebidas en el mismo óvulo y alimentadas por la misma cantidad de líquido acuoso. Cierto que unas veces se gustan y otras tantas se disgustan, todo depende del día, del color del iris y del pie con el que se haya levantado Alicia, que es la que lleva la voz cantante y sostiene la barita de mando de avellano, y como es un poco voluble y displicente, a veces, con un comportamiento que yo no dejo de juzgar infantil, le echa la lengua a la otra porque ese día no está para gaitas y ni ella misma se soporta. Y claro, la respuesta no se hace esperar, porque la otra le va a la zaga, y aquí te pillo y aquí te mato, que lo que hace la persona lo repite la mona -o al revés- y burla burlando la una o la otra, -que me hago un lío y ya no sé cual de las dos- , se recuerdan que “El ojo que tú ves no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque te ve”. Y yo, que sólo soy la tercera en discordia y las observo con ojo crítico aunque aparentemente distraído, les aseguro que son tal (para) cual.


En fin, mañana es mi cumpleaños y sólo quería entretenerles un ratito. Les diré que sigo teniendo la misma cara de velocirráptor que Calvin y Hobbes aquí. Ya ven, ha pasado un año más y poco han cambiado las cosas. Me sigo deslizando por la misma pendiente con la sombra de mi tigre persiguiéndome, con uno de los dos pies en el acelerador y la mano derecha apoyada en el cambio de marchas, sorteando curvas y cambios de rasante por carreteras comarcales, atenta al velocímetro en las autopistas de peaje y, en ocasiones, aun con GPS y todo, me pierdo y bailo un tango. Sí, ya sé, ya sé que las mujeres - dicen-, nos orientamos mal, y ésta con el trasero -que soy una de las excepciones que confirma la regla (aclaro)-, pero no teman, que mi cerebro compensa al vuelo con un sexto sentido que hoy no se dónde lo habré dejado. Bueno, a lo que iba, que me disperso: aprovecho para decir que los No cumpleaños sean siempre bienvenidos y que se pueden celebrar en cualquier fecha. Así que feliz en tu día y felices No cumpleaños a tod@s, incluida la Alicia de Lewis Carroll que tanto miedo y fascinación me produjo en aquel tiempo cuando los animales hablaban por los codos y el abuelo, con una cuerda suspendida en la rama de un carballo y un cojín, armaba un columpio para la niña que se balanceaba al compás de la canción del Miño mientras contaba los alados Pegasos y los camiones de la CAMPSA que transitaban las mañanas estivales de la Nacional VI.

No cumpleaños de Alicia

23 de enero de 2010

Poetas VI / Sétima Soidade

El pequeño ciervo, Frida Kahlo

Dos palabras para definir la poética de Sétima Soidade de Pilar Pallarés (A Coruña 1957): soledad y dolor, sentimientos que siempre van unidos a la Ausencia, una ausencia que tiene el nombre de un Tú amado. Los versos nacen de un corazón herido que se va deshojando en el silencio de un cuarto y en las tardes de lluvia, en los ocasos y en las sombras y en la soledad del duermevela de las noches. Hay una reflexión sobre la naturaleza de ese amor, “terra prometida”, que se ha entrañado y enraizado de forma tan honda, que es luz y agua pero también piedra y rayo. El yo poético invoca y se ofrece al amor, lo llama desesperadamente, quisiera poder amar y desear, que ese Tú no permitiese olvidar. Pero a lo largo del poemario se libra una batalla entre deseo y realidad. Se ama desde el silencio y la ausencia, y ese amor lastima, provoca tanto sufrimiento y desesperación que se gesta, aun contra la voluntad del yo poético, la necesidad de olvidarlo y de destruir hasta la más leve esperanza para asumir la soledad. Cada poema de Pilar Pallarés es una cicatriz en la piel, una huella de tristeza y señardade que también permanece en el lector. Difícil no recordar Donde habite el olvido de Cernuda, los versos de Follas Novas de Rosalía -“Ramallo de toxos e silvas”-, los poemas de amor y la Canción desesperada de Neruda y “La voz" de Pedro Salinas.
El título de la antología, Sétima Soidade, remite a una cita de Nietzsche que Pilar Pallarés escogió para encabezar uno de sus poemas:
Ahogados Deseo y Esperanza,
en calma están el Alma y el Mar
Séptima, soledad”
Nietzsche

Les dejo una pequeña selección y mi traducción al castellano.

Ameite tanto esta tarde,
cando non estabas,
e estaba o ceu como un atlas de ausencia,
esbarando nas horas!

Que estraño é todo isto, este amor que se agolpa
e verte a súa furia por acima de unha
sen piedade!

Non sei por que estes días en que te amo tanto
e tan fundo e tan duro e tan tristeiro,
días en que quixera aniquilarte
de tanto amor como me tinxe o corpo
e me lastima os dentes.

Esta tarde ameite como invasión de escumas
en sartegos tenrísimos.


Non sei que estrañas aves aniñaron en min
para que así te ame,
Non sei que tortas rutas ou mans confabuladas
me trouxeron a ti,
non sei por que camiños navegou o meu sangue
para chegar a ti.

Non sei se faro ou torre ou terra prometida
foron marcando o norte dos meus sucos

Só sei que aquí me tés, a ti oferecida,
sen culpa deste amor que caeu sobre min
non sei se como pedra ou lóstrego ou fervenza

Esta tarde ameite como nunca,
pero ti non estabas


Te amé tanto esta tarde,
cuando tú no estabas,
y estaba el cielo como un atlas de ausencia,
discurriendo en las horas!

Qué extraño es todo esto, este amor que se agolpa
y vierte su furia por encima de una
sin piedad!

No sé por qué estos días en que te amo tanto
y tan hondo y tan duro y con tanta tristeza,
días en que quisiera aniquilarte
de tanto amor como me tiñe el cuerpo
y me lastima los dientes.

Esta tarde te amé como invasión de espumas
en sepulcros tiernísimos.


No sé que extrañas aves anidaron en mí
para que así te ame,
No sé que torcidas rutas o manos confabuladas
me trajeron a ti,
no sé por qué caminos navegó mi sangre
para llegar a ti.

No se si faro o torre o tierra prometida
fueron marcando el norte de mis surcos

Sólo sé que aquí me tienes, a ti ofrecida,
sin culpa de este amor que cayó sobre mí
no sé si como piedra o rayo o cascada.

Esta tarde te amé como nunca,
pero tú no estabas.


Perdóame a dor, á veces,
perdóame a tristeza case sempre
e a soedade
(es así como chamo a túa ausencia).
Perdóame o silencio
e as palabras
agora.
Perdóame a alegría se te teño
un pouquiño,
os encontros, os versos,
a miña pobre vida.
Perdóame a esperanza
aínda
(tómoa sen que ma des
e asúmoa como único alimento).
Perdóame que fale
que cale
que respire
pero nunca que te ame.
[…]

Perdóname el dolor, a veces,
perdóname la tristeza casi siempre
y la soledad
(es así como llamo a tu ausencia).
Perdóname el silencio
y las palabras
ahora.
Perdóname la alegría si te tengo
un poquito,
los encuentros, los versos,
mi pobre vida.
Perdóname la esperanza
todavía
(la tomo sin que me la des
y la asumo como único alimento).
Perdóname que hable
que calle
que respire
pero nunca que te ame.
[…]


Hai unha cidade que me agarda no sul
e é estraño que no teña o teu nombre gravado nas paredes

(necesito emborracharme
pechar todas as fiestras que dan a esta tarde
necesito saber a cantidade exacta de desesperación que aniña
nesta hora)

no sul sei que hai unha cidade que me agarda
é estraño, nunca vivín alí a tristeza de novembro
non sei como será o rumor dos magnolios batidos pola choiva
cando novembro invada as avenidas
e sobrevivan as cúpulas senlleiras sinxelamente soas
baixo un ceo de inverno sen paxaros
[…]

Hay una ciudad que me espera en el sur
y es extraño que no tenga tu nombre grabado en las paredes

(necesito emborracharme
cerrar todas las ventanas que dan a esta tarde
necesito saber la cantidad exacta de desesperación que anida en
esta hora)

en el sur sé que hay una ciudad que me espera
es extraño, nunca he vivido allí la tristeza de noviembre
no sé cómo será el rumor de los magnolios golpeados por la lluvia
cuando noviembre invada las avenidas
y sobrevivan las cúpulas solitarias sencillamente solas
bajo un cielo de invierno sin pájaros
[…]


Retomo o fío do tempo e alongo a miña voz
unha vez máis ainda retardando a chegada
do definitivo silencio, dese día que ha vir
encher de sal e tevra o espazo do meu peito

retomo o fío e digo (vella parola) dor
dor nos dentes, no lombo, dor no abraio da alma
dor aínda esgazándome as entrañas
mentres quede un anaco de esperanza

Só hai dor mentres vive a esperanza
[…]

Retomo el hilo del tiempo y prolongo mi voz
una vez más aún retardando la llegada
del definitivo silencio, de ese día que vendrá
a llenar de sal y tiniebla el espacio de mi pecho

retomo el hilo y digo (vieja palabra ) dolor
dolor en los dientes, en la espalda,
dolor en el asombro del alma
dolor aún desgarrándome las entrañas
mientras quede un atisbo de esperanza

Sólo hay dolor mientras vive la esperanza.
[…]

Sétima Soidade, Pilar Pallarés. Ferrol: Sociedade de Cultura Valle Inclán, col. Esquío, 1984

Badem Powell, Samba Triste


19 de enero de 2010

Reunión de comunidad


El Grito, R. Tamayo y E. Munch

Hace cuatro meses han alquilado el piso. Es una pareja con dos niños de cuatro y seis años escolarizados en un colegio del barrio. Él, un hombre de veintitantos años, fuerte y de manos anchas y curtidas, lleva un tiempo trabajando en la construcción. La mujer, con unos años menos, lo hace en lo que surge cuando la salud se lo permite y no tiene que cuidar a los hijos. En las navidades pasadas, ha llegado al piso otra joven mujer que no tiene trabajo, pero sí hambre y frío y un hijo de nueve años. En total son seis los que conviven en el 3º A , seis inmigrantes.

La reunión, que se ha convocado con urgencia en el portal del edificio, tiene como único punto del día “Convivencia”. A ella asisten todos los vecinos y una señora, la propietaria del 3º A. Cuando por fin se hace silencio, el presidente de la comunidad toma la palabra y se dirige a la señora:

-Mire, de verdad que usted nos da pena, nosotros la apoyamos.

Vecino 1
Desde luego. Seguro que no le pagan y que con el tiempo acabarán destrozándole los muebles y estropeándolo todo.

V. 2
Sí, sí, seguro que tienen el piso sucio. ¡Si es que ni siquiera saben colgar la ropa!

V .3
¡Y hasta huelen mal! ¡No vea la peste que dejan en el ascensor cuando bajan las bolsas de basura!

V.4
Y los niños, que mean en el ascensor y tocan los botones.

V.5
Bufff, vaya tropa la que se le ha metido ahí. Suben y bajan constantemente, y estos días atrás, que debieron montar fiesta, ¡por lo menos unos ciento cincuenta!

V.6
Sí, y una gorda así, así … ( abre los brazos exageradamente en torno a la cadera).

V.7
Esa debe ser la que pide en la puerta de la iglesia de San Francisco…

Los asistentes comienzan a formar ramilletes y la reunión se convierte en una perrera donde cada can ladra al aire en su corrillo. Al fin, el presidente decide imponer orden y silencio, y cuando todas las miradas convergen en él, se acerca a la propietaria del 3º A, posa una mano sobre el hombro de ella y, con tono afable y servicial, habla:

-Pero usted, ya sabe que puede contar con nosotros, nosotros la apoyamos. Hay que echarlos. Estamos dispuestos, si es necesario, hasta a llamar a la policía.

La propietaria del piso, que acaba de cumplir los 76 y no ha abierto la boca, se da cuenta de que sobre su hombro y sus inquilinos ha caído la zarpa de la inquina. Con suavidad, se desprende de la mano que aún toca su hombro, coge aire y dice:

Les ruego que pongan por escrito todo lo que acaban de decir, y que lo firmen. Ah, y les advierto que ustedes podrían ser denunciados por injurias.

Les dejo En todas partes, de Habana Blues.


La amistad es una semilla
que brota en cualquier lugar,
y cuando sientas frío
cúbrete con las ramas de mi destino
donde te lleven los pasos
te encontrarás mi te quiero y mi abrazo
hay amor en todas partes
y en cada rincón del mundo
y todos buscando un sueño
cambiamos así de rumbo
si profunda es la distancia
profunda es la lejanía
en un alma peregrina
no existe ciudadanía
la bandera es un dilema, la patria y la geografía
donde quiera que me encuentre
yo siento que es tierra mia (bis)
tuya y mía

[estribillo:]
Yo quiero ser tu abrigo
si te hace falta el consuelo mío
yo quiero ser tu nido
si necesitas cariño mío
no quiero ser tu olvido
si en todas partes estoy contigo
yo quiero ser tu abrigo
en madrid y en nueva york
la habana esta en todas partes
porque la llevas contigo
sin miedo a desarraigarte
yo sé que existen fronteras
en todos los continentes
un sólo sol y una luna te ciudan y alumbran siempre
quisiera ser la mañana y entonar la melodía
esa que me hace crecer cada día
caminos que me separan
y te obligan a escondidas
a ser cautivos de idiomas e ideologías
no seas cautivo de idiomas e ideologías

[estribillo]

15 de enero de 2010

Pájaro ecléctico


Soy un pájaro ecléctico que picotea sin pudor en toda clase de frutos, de los más dulces a los amargos, casi venenosos. Busco siempre la otra mitad, la que se esconde en la sombra. El fruto que porta en su pico el pájaro del azar es con frecuencia el más sabroso y deseado.
José Casiano Blanco

El pájaro no canta porque tenga una afirmación que hacer. Canta porque tiene un canto que expresar.
San Juan de la Cruz

La voz no es otra cosa que sangre sonora
Reyes Dávila

La primera cita que encabeza esta entrada la elegí yo, porque esas palabras definen bien una parte de la personalidad de su autor: la curiosidad. Las otras dos las eligió él, José Casiano Blanco (Lugo 1961). No tiene obra publicada, pero es poeta, no sólo porque hace versos sino también por la mirada que vierte sobre la vida. Fluye bien su pensamiento, maneja bien la palabra y seduce tanto por lo qué dice por cómo lo dice. Sabe escuchar y estar en silencio, pero conversar con él es una delicia. Introspectivo, reflexivo, crítico y con sentido del humor, apunta que, a veces, "se dispersa más que un clan de gitanos ante un convoy de picoletos", y de ello doy fe, pero aunque diverge también sabe converger y retomar la conversación para atar bien los cabos. Tal vez es la ternura que brota en su sonrisa y una expresión de aparente ingenuidad que le baila en los ojillos vivos, lúcidos y traviesos, que se parapetan tras sus gafas, o su calidez en el trato con el otro lo que le convierte para los amigos en un “sanador espiritual”, aunque él preferiría ser el guardián de los sueños porque, confiesa, “yo también estoy herido”. Hace unos días murió su amigo D, con sólo cuarenta años, y al hilo de esa muerte escribe:
De repente cedió el pegamento que mantenía unida mi alma fragmentada, que se disolvió como una nube, y cayó como la lluvia. Fue una experiencia muy dolorosa, semejante al descenso a los infiernos de Dante. He ido a las tinieblas, y he regresado y confrontado los más grandes miedos y sombras de la vida. Si todo muere y cambia, ¿qué es lo realmente verdadero? ¿hay algo detrás de la apariencia? La conciencia de que voy a morir penetra en mi corazón con una pregunta: ¿qué significa la vida? La muerte, que un día golpeará también a mis seres queridos, me empuja a amarlos aún más, mientras pueda. Puedo experimentar los extremos de la luz y las tinieblas, del júbilo y la desesperación, pero estoy en el límite, demasiado inestable para embarcarme en el peligroso viaje al interior de mi centro oscuro”.
Ecléctico y heterodoxo en sus gustos, va de San Juan de la Cruz, a Juan Ramón Jiménez, Pessoa, Omar Khayyan… aunque si tiene que elegir a un poeta opta por Lezama Lima: “Resulta igualmente voluptuoso en sus poemas, novelas, o incluso ensayos, impregnando toda su obra de lujuriosas imágenes neo-barrocas”.
Me comenta que últimamente le da más por las ciencias "puras", dice encontrar en ellas tanta poesía como en la literatura. Le atraen los enigmas matemáticos y se pregunta, se pregunta constantemente:
“Hay unos infinitos mayores que otros...¿Qué es el infinito? ¿Algo que nunca se acaba? Según una lapidaria definición de Georg Cantor (un genio de las matemáticas que murió en un manicomio), un conjunto es infinito cuando tiene la misma cantidad de elementos que alguna de sus partes.
Nuestra experiencia es necesariamente finita, pero nuestra mente puede encontrarse con el infinito, lo cual constituye:
A/ Un potente generador de utopías.
B/ Una fuente de angustia e infelicidad permanente.
C/ Ambas cosas a la vez.
Cada vez la ciencia es más heterodoxa, lúdica y misteriosa, y parece que el Universo no es más que un holograma, un objeto fractal que se repite y se imita a sí mismo a todas las escalas, y según la "Teoría de la complejidad", una cosa compleja, por ejemplo un ser vivo, o el propio
Universo, es siempre mayor que la suma de sus partes. ¿Recuerdas un libro escolar de cuando éramos pequeñitos llamado "Catón"? Tenía una nada ingenua portada ilustrada con el dibujo en color de un niño con pantalón corto, que sostenía en su mano un libro que también se llamaba Catón, y también tenía en la portada un niño dibujado que a su vez también tenía en la mano un libro llamado Catón, y yo pensaba que el infinito debía ser eso”.
He querido transcribir parte de algunos escritos y de algunas conversaciones mantenidas con José Casiano porque en ellas se muestra a un poeta que no sólo escribe versos. Aquí les dejo también algunos.

Las sombrías aves de corral

10.000 pollos encerrados en un camión
llevan al matadero
en la casa encantada aún hay fuego
¿quién es aquel señor,
el del sombrero?
¡Es el granjero!
Por la noche los llevaron a todos
negro, negro
y negro,
como la muerte,
negro,
como el hielo,
negro.

Días de vino amargo y rosas con espinas
Y era verdad que estabas tan lejos como la otra orilla del mar
tan ajena y tan lejos
perdida para mí
perdido en un desierto cóncavo
de piedra y hielo
eras casi una promesa absurda
mientras las gaviotas trazaban a nuestro alrededor
las rabiosas aureolas del vino
y siempre el mismo frío ciego

Soledad
Es difícil vivir sin los ojos, sin manos
para agarrarse a los cuchillos por las hojas
de cuchillos y filos de siniestros árboles.
La niebla, el mar que lentamente nos invaden.
La soledad es fría, la soledad es fría.
Es tan duro dormir en un portal al lado de la fiesta
y quedarse mirando una misma baldosa toda la noche
porque ya nada vuelve la niebla entre los árboles
y hay hogueras lejanas, la soledad es eso.

Acordeones y magnolias
Hay gente escuchando tras las esquinas
disfrazados de cuervos y sabandijas varias.
Acuéstate en el mar en esta noche
llena
de acordeones violentos
y magnolias.

Noche del lobo
Es de noche, hace frío y es de noche, lo siento. Tienes que darte cuenta con todas las estufas apagadas, y la leña en el árbol, y el hotel incendiado. Un beso de nicotina y alquitrán por diez céntimos, hay que tenerlo en cuenta o arruinarse.
De verdad hace frío de noche, pero el presente pasa y no hay futuro. Me consuela, no existo. Pero el hielo es veneno de los dioses, y la ceniza un raro sucedáneo.
Pasajero de un barco inmóvil, el día como fiesta de músicos ambulantes, de músicos indios, amarillos, alegres, tras sus ojos de conejos.

Corazón de fuego
Ponte un traje de alegría
porque mañana es tiempo de ahora
apenas empezado, inconcreto,
impuro y libre como la noche,
libre e impuro como el día,
así me vestiré, me bañaré,
me admiro
de la claridad del agua.
Y va lloviendo tedio cada día,
a veces me parece que soy un náufrago,
último superviviente de civilizaciones últimas.
A veces me parece que soy un muerto,
primero entre los primeros
recientes muertos
últimos.
Estar aquí, eso es todo,
moverse entre gigantes,
absorber la luz que no es del alba,
existir y, siendo lo que ven los ojos,
hacer de la nada un universo.
Estar aquí, eso es todo.

Y para terminar, esta maravilla de Jaume Sisa. A Jose Casiano, le “conmueve especialmente”. Intuyo la nostalgia que hay tras sus palabras: “En los locos setenta, la tenía el Bar "Rorró" en aquella máquina que por un duro te proporcionaba unos minutillos de belleza”.

9 de enero de 2010

Una silla de anea


Él se sentó en la silla, miró a los ojos de la mujer y dijo:

“A este cuarto le falta algo, ¿verdad?, pero podría servir”.

Pagaron por adelantado, y horas después, vi un extraño dibujo en la puerta de la habitación, lo habían burilado en la madera, algo así como la figura de un ocho acostado.


Cinta de Moebius, M. C. Escher

Al día siguiente, desmontaron todos los muebles. Sólo se quedaron con la silla de anea. Esto que le cuento fue a principios de año, y todavía siguen ahí. Caminan sobre esa extraña estructura que han colocado en el centro de la habitación, fíjese, tiene la misma forma que la figura que aparece en la puerta. Sí, como le digo, caminan y se miran, y cuando se cruzan nada más se rozan la punta de los dedos. A veces se sientan en la silla y entonces se abrazan, pero por poco tiempo. Ni se enteran de que los estamos observando, tan ajenos permanecen al mundo, como si habitasen en otra dimensión. Ah, y mire, observe todo lo que han pintado y escrito en las paredes, las letras parecen las del alfabeto griego, aunque yo no las entiendo, sólo reconozco el . Sabe, cuando por penúltima vez abro y cierro la puerta de esta habitación, siempre me pregunto lo mismo, ¿qué esperan? Pero, bueno, señor inspector, a mí mientras me paguen el alquiler…

***

Bueno, a aquellos que habéis leído, me voy a permitir abusar un poco de vuestra paciencia. En estos momentos, mientras escribo, recuerdo un poema de Bukowsky, Así que quieres ser escritor, ¿eh?*:

"Si tienes que sentarte y/rehacerlo una y otra vez, ni lo intentes.[...] Si primero se lo tienes que leer a tu esposa/ o a tu novia o tu novio/a tus padres o quienquiera que sea,/no estás preparado".

Pero yo, y aunque me gustan los versos del poeta, me paseo el consejo por los madrigales de su pensión y por el forro de mis entretelas, y me doy licencia para mostraros la primera versión de este breve relato y pediros opinión. ¿Cuál os gusta más?

El cuarto
Él se sentó en la silla, miró a los ojos de la mujer y dijo:
“A este cuarto le falta algo, ¿verdad?, pero podría servir”.
Horas después, vi un extraño dibujo en la puerta de la habitación. Lo habían burilado en la madera, algo así como la figura de un ocho acostado. Esto que le cuento fue a principios de año, y todavía siguen ahí, él sentado y ella de pie. Sólo se miran, y ni se enteran de que los observo. Sabe, cuando por penúltima vez abro y cierro la puerta de ese cuarto, me pregunto ¿qué esperan? Pero mientras paguen el alquiler…

* Escrutaba la locura en busca de la palabra, el verso , la ruta. Colección Visor de Poesía.

30 de diciembre de 2009

La palabra entre la niebla

Faro, Urbano Lugris

Quizás, sólo en el ejercicio de buscar logre explicarme mi camino
J.R. Ripoll, Hoy es niebla

Buscaba otros, pero en el estante de la librería mi dedo índice se detuvo en el lomo de aquel libro y tiró de él. Fue por su título: Hoy es niebla, José Ramón Ripoll (Colección Visor de poesía). Lo calo, leo algunos poemas y me detengo en la breve introducción que el propio autor hace a su poemario. Sólo por este escrito ya merece la pena la compra del libro:
Al traspasar el umbral de la poesía, siempre tengo la sensación de adentrarme en un espacio neblinoso, donde los nombres y los signos me rozan sin mostrarme la verdadera exactitud de sus formas. Poco a poco, me voy acostumbrando a la espesura de esa niebla flotante donde ni yo me reconozco. […]
En un cuento de la tradición oriental, Nasrudin –un sanchoquijotesco personaje- está rastreando el suelo debajo de un farol. Alguien que pasa junto a él, le pregunta:
“¿Qué haces, Nasrudin?”. Estoy buscando la llave de mi casa”, le responde. “Pero estás seguro de que se te cayó aquí?, insiste la voz. “No, la perdí allí dentro –dijo señalando su oscura habitación-, pero aquí hay más luz”.
A veces, la claridad no nos resuelve el problema, ni nos ayuda a despejar la incógnita. Presiento entonces que en aquel territorio donde abunda la bruma, esté la llave de mi nombre.

Cuando acabé de leer el texto, recordé otros muchos que reflexionan sobre la propia escritura y que expresan el deseo de encontrar la palabra precisa que revele esa vital emoción que late y palpita, que nos estalla por dentro. Pero justo, la noche anterior había leído en el cuaderno de Alfredo J. Ramos, La posada del sol de medianoche, un poema que habla de ese “sueño inapresable”. Me permito dejarlo aquí:

Brocal
Al fondo de ese sueño inapresable
que con tanta cordura diseccionas
hay algo que te inquieta,
una brizna de tu ser más profundo
que nunca llegarás a descubrir.
La miras desde lejos
como si contemplaras,
en el fondo del pozo de tu alma,
un cabrilleo fulgente,
una marea apenas perceptible
que no puedes nombrar con otro énfasis
que no sea el del filo de estos cristales rotos,
aunque sepas que así va a deshacerse
como un poco de niebla en la mañana.
Ya la das por perdida
mas la sientes
vecina de tus ojos y tus dedos
mientras mueves
las pesadas poleas del idioma
e intentas que por fin llegue al brocal
del poema
y al borde de tus labios
una palabra viva de agua fresca.

Alfredo J. Ramos, Ángel Capparelli, Armando Carabias, Belencicuta, Bloom, Caminante, Carmen Sabes, Clidice, Celestino Simón, David Valdés, Gilda Manso, Inés Soria , El Kafkiano, El Lagarto, Luis Sevilla, Manolotell, Marcelo Arancibia, Meiga Mego, Miradme al menos, Mirada de agua, Ollos de cores, Pedro Glup, Raindrop, Sandruka, Tempero, Tinta de aterrizaje, Ventana Indiscreta, Virgi, Ybris…
A todos vosotros que os adentráis en el territorio del silencio y que osáis transcribir un complejo y fascinante código de signos, os deseo la justa transparencia, ese espacio brumoso donde se atisban e insinúan las formas, donde reinan las sugerencias y las elipsis. Como Juan Ramón Ripoll, creo que es en el umbral de lo incierto, en el caminar a tientas y en ese ejercicio de incesante búsqueda y compás de espera, donde puede surgir la llama o una ráfaga de luz intensa, aunque fugaz, que permita iluminar la penumbra de nuestros cuartos interiores y el decir de nuestras pasiones y quimeras.

Y me aplico unos versos de Antonio Machado (donde pone “a Dios”, poned “la Palabra”)
Así voy yo, borracho melancólico
guitarrista lunático, poeta,
y pobre hombre en sueños,
siempre buscando a Dios entre la niebla

Que as musas e os fados nos sexan propicios.

Destilade moitas e boas uvas e Feliz Ano!

Vai unha copa por todos vós

20 de diciembre de 2009

Cuento de navidad: Un bosque antiguo

Imagen de Ventana indiscreta

Aquel dormitorio se abría con su llegada, siempre por navidad. Era “El cuarto de Leo”, que permanecía cerrado el resto del año. Durante los días de su estancia en la casa, a mí se me permitía compartir el cuarto con ella. Yo dormía en la cama contigua.
Leo se levantaba muy temprano y sigilosamente abría las contraventanas. La luz fría y gris de diciembre se posaba en mis ojos y yo, con la voz aún empapada en sueño, la llamaba: tía… Sshshss, sigue durmiendo- respondía ella-, hoy no. Pero uno de aquellos días, me despertaban unas suaves palmadas en el hombro: “Vamos, vamos, arriba”. Entonces yo saltaba de la cama con rapidez e iba llamar a mis hermanos.
Arropada en chaqueta de tarazona y con botas de cazador, la tía iba delante con paso diligente. Mis hermanos y yo, tapados hasta las orejas y enfundados en abrigos de basta lana gris, la seguíamos rezagados hiriendo el frío con el aliento de leche caliente y pan frito. Las calles, en aquellas primeras horas, eran un desierto de luz blanca y nuestros pasos estrenaban la mañana arrebujada bajo el manto de la niebla. Sólo el blando pisar de un gato que saltaba de un tejadillo, el mugido perezoso de una vaca o el ladrido de un perro, quebraban el silencio que mecía el despertar del pueblo.
Atropellándonos con nuestras voces y nuestros pasos infantiles, iniciábamos la bajada por un estrecho y empinado camino. “Prudencia”, recomendaba la voz de la tía. Pero nosotros sólo nos deteníamos al llegar a una boca ancha de la que parecían brotar grandes bocados de niebla, el umbral del bosque. Recogido y quieto, el bosque se ofrecía como el reino del invierno. En él habitaba la tristeza y una íntima y secreta melancolía lo envolvía todo.
Caminábamos callados, sobrecogidos por el silencio. Bajo la niebla, trazos de carboncillo y pinceladas de ocres, verdes y pardos se iban perfilando. Y poco a poco se hacían perceptibles las voces del bosque. Un aleteo, un canto tímido, el crujido de una rama o el fluir del agua que anunciaba la proximidad del río. Era allí, junto a la orilla, cuando Leo sacaba del bolsillo de su chaqueta la navaja, y mientras ella hundía el filo en el jugoso terciopelo de los musgos, nosotros nos afanábamos en recoger piedras, hojas y cortezas que darían forma a montañas y tierras de un lejano pueblo.
En el camino de vuelta, Leo recordaba el bosque de su infancia. Con la llegada de la noche se poblaba de sonidos extraños y criaturas no terrenales que vagaban en la oscuridad. Eran las ánimas en pena o los aparecidos de la Santa Compaña que con luces temblorosas iluminaban el camino del más allá. En Nochebuena, contaba Leo, cruzábamos el bosque para ir a la Misa de Gallo, a la iglesia que estaba en la otra aldea. Cuando oíamos el tañido triste de las campanas y el aullido de los lobos hambrientos que bajaban de la montaña, cantábamos para espantar los miedos que nos entraban. Así, en cada recodo del camino, Leo traía a la memoria un bosque antiguo preñado de lunas y nieblas, de miedos y de misterio. Y mis hermanos y yo, en aquella armonía donde el mundo hostil parecía no existir, íbamos soñando y dibujando nuestra navidad.
Un año, perdido en el recuerdo, Leo no volvió. En mis sueños la veo adentrarse en el bosque y la llamo. Y ella prosigue su caminar mientras de sus pasos nacen jirones de niebla que la envuelven, hasta que una boca grande y blanca se la traga. Pero diciembre vuelve cada invierno y yo, en el cuarto de Leo, aguardo las mañanas de niebla para recuperar un bosque antiguo y el sueño de la navidad.

14 de diciembre de 2009

Poetas V / Aquí non hai silencio


Non, aquí non atoparán silencio. Aquí na taberna corre o viño e desátasen as bocas. Só un gato, maino e silandeiro, fica indiferente ao desaforado dicir dos mariñeiros e ao buligar constante do taberneiro. O gato é da casa; ten costume, e xa sabe.

Déixolles un poema ben enfiado de Bernardino Graña (Cangas, Pontevedra, 1932). (Ofrézolles tamén a tradución ao castelán).


O gato da tasca mariñeira

Aquí non hai silencio porque hai homes
falan os homes falan
aquí non pasa o vento esa fantasma
os homes falan falan
e fórmase outro vento outro rebumbio
unha fantasma feita deste fume
este fumar sen tino estas palabras
e pasa un suave gato que é da casa.

Beben viño coñac
berran discuten contan chistes mascan
un pouco de xamón tal vez chourizo
o gato ulisca cheira mira agarda
vai á cociña ven ao mostrador quixera
un anaquiño de boa carne un chisco
de tenrura algún queixo unha migalla.

Aquí non hai vagadas nin roncallos
non se ven os cabezos nin as praias
o taberneiro bole saúda cobra serve fala
cambea mil pesetas chama á muller a berros
e contesta ao teléfono ás chamadas
e os homes berran moito cheos de ira
e rin e danse a man e nada pasa.

O gato calandiño ergue as orellas
ten maino tan suavísimo sen gana
cruza por entre as pernas entre as botas
altas botas de caucho contra as augas co seu rabo
arrequichado e duro e tan en calma
e aquí non hai silencio que hai vinte homes
e están ben lonxe os mares que arrebatan.

Se acaso o gato mira os ollos do home
guicha en suspenso escoita en paz agacha
unha orelliña aguda e indiferente
lambe teimudo e calmo unha das patas
e se acaso durmiña e abre un ollo
e ve que os homes beben fuman discuten moito non se cansan
de ensaladilla callos mexilóns anchoas
e viño e viño e viño tinto e branco en tantas tazas
e esgarran cospen entran saen empuxan brindan cantan
e a radio está acendida e óese música
e o gato pasa indemne comprendendo ten costume son os homes
non se espanta.
Bernardino Graña, de Profecía do mar (1966)

El Gato de la tasca marinera

Aquí non hay silencio porque hay hombres
hablan los hombres hablan
aquí non pasa el viento ese fantasma
los hombres hablan hablan
y se forma otro viento otro rebumbio
un fantasma hecho de este humo
de este fumar sin tino estas palabras
y pasa un suave gato que es de casa.

Beben vino coñac
gritan discuten cuentan chistes mascan
un poco de jamón tal vez chorizo
el gato husmea huele mira espera
va a la cocina viene al mostrador quisiera
un cachito de buena carne una pizca
de ternura algo de queso una migaja.

Aquí no hay marejadas ni oleajes
no se ven los cabezos ni las playas
el tabernero bulle saluda cobra sirve habla
cambia mil pesetas llama a su mujer a gritos
y contesta al teléfono a las llamadas
y los hombres gritan mucho llenos de ira
y ríen y se dan la mano y nada pasa.

el gato callandito yergue las orejas
tan manso tan suavísimo sin ganas
cruza por entre las piernas entre las botas
altas botas de caucho contra el agua con su rabo
arqueado y duro y tan en calma
y aquí non hay silencio porque hay veinte hombres
y están bien lejos los mares que arrebatan.

Si acaso el gato mira los ojos del hombre
acecha en suspenso escucha en paz agacha
una orejita aguda e indiferente
lame tozudo y calmo una de las patas
y si acaso dormita y abre un ojo
y ve que los hombres beben fuman discuten mucho non se cansan
de ensaladilla callos mejillones anchoas
y vino y vino y vino tinto y blanco en tantas tazas
y gargajean escupen entran salen empujan brindan cantan
y la radio está encendida y se oye música
y el gato pasa indemne comprendiendo está acostumbrado son los hombres
no se espanta.
Bernardino Graña, de Profecía do mar (1966)


Pinturas de Mónica Ozámiz Fortis

3 de diciembre de 2009

El silencio



Port, Jacket Yerka

Tenéis que entender qué es el silencio,
cuál es el peso del silencio,
cuál es el poder del silencio.
Marcel Marceau

A metade de mim é o que eu grito
mas a outra metade é silêncio.
Oswaldo Montenegro


El silencio es arma de doble filo, una bestia en la sombra, un disparo en el alma, una zarpa, la cicuta. Una adelfa. Una flor blanca, una pluma, una mano tendida, el terciopelo de una caricia. Un universo trágico o poético. Una nada que está llena de un todo, el mundo de las emociones. Una pregunta, una respuesta, una pausa, una tregua, un paréntesis, unos puntos suspensivos…

El silencio es siempre poderoso y significativo.

Digno, prudente y sabio si sabe callar a tiempo.
Cobarde, necio y terrible cuando lo hace a destiempo.

El silencio siempre habla.
A veces calla porque sabe,
otras, porque no sabe,
o no tiene qué decir,
o no sabe cómo decir.

Bajo el silencio, se ocultan muchos miedos.

El silencio, metáfora ancha, amplio abanico con casi tantos calificativos como en el lenguaje existen. Tierno y cálido en la mirada de una madre y en el sueño de un niño, vital, abstraído y reflexivo para el creador, sorprendente y maravilloso en el gesto de un mimo, melancólico, distraído o ensimismado en los ojos del poeta, introspectivo y revelador para el asceta y el místico.

Doloroso el de la ausencia y el de la casa vacía, asfixiante el de la casa sin ventanas, punzante y afilado el del desamor, frío y desasistido el del vagabundo, el del anciano y el del enfermo en soledad impuesta. Desconcertante y sumiso el de unos ojos tras un chador, interrogante e intenso el de la mirada del hambre, conmovedor el de la pobreza.

El silencio no tiene límites.

Sobrecogedor el de un campo tras la batalla, el de los muertos y el de la misma muerte, cruel e impune el del torturador y el del asesino inconfeso, impasible y arbitrario el de la justicia injusta, inmutable y despótico el de la dura lex que no admite réplica. Obsceno y violento el del dictado de las dictaduras, el del dinero corrupto y el de los escaparates de lujo, solemne, pomposo y grandilocuente el del bajo palio, el de las grandes ceremonias, el de los vastos uniformes.

El silencio hace visible lo invisible.

Secreto y acogedor el de la tierra, el de la casa en la tarde, el de la luz en otoño, el del papel en blanco, el del papel escrito. Delicado el de la caída de las hojas, sutil el del agua y el de las sombras, mágico el del perfil de una nube, místico el de la montaña que toca el cielo, inaprensible el de la línea del horizonte, inquietante el de un paisaje de lava o el de un volcán extinguido. Sugestivo o turbador, laberíntico y candente, el del amor.

Silencio, bocas sin abrirse, refugio o exilio interior, amplio universo, lenguaje mudo que nos cava, que nos socava y que nos quema por dentro. Silencio: muerte y vida. Silencio, se rueda. Silencio se ruega. Silencio…


Un disco de silencio. A pesar de ser “Lo mejor de Marcel Marceau”, no es de él. Curioso el vinilo y su historia. Pinchen aquí si quieren conocerla



26 de noviembre de 2009

Las bendiciones de aumento

El Cerrojo, Jean-Honoré Fragonard


"¡Ay, no, madre! ¡Desteche, mas no corte!"
F. M. Samaniego

En el nº 0 de la Revista Ves Arte, descubro que el alavés Félix Mª Samaniego,
reconocido fabulista y moralista, fue también un ingenioso escritor de cuentos
erótico-burlescos. Escritos a finales del XVIII, son una muestra de la literatura galante y erótica que se cultiva en la época a la luz del pensamiento ilustrado. Samaniego toma como referente la tradición española (Libro de buen amor), la literatura italiana (Bocaccio) y la francesa (Jean de la Fontaine). Los cuentos están recogidos en el volumen titulado El jardín de Venus, y algunos de ellos son libres adaptaciones de Contes y nouvelles en verse de Jean de la Fontaine (Las lavativas/Le remede o El Reconocimiento/Las lunettes). El acierto y la aportación de Samaniego es la introducción de elementos que toma del lenguaje popular y de la observación de la realidad. Con un léxico castizo e ingenioso, recrea situaciones picantes que, más que el erotismo y la sensualidad, persiguen la comicidad y la risa. Les dejo un par de textos que muestran la picardía y el sentido del humor del alavés, un soneto donde "el ciruelo" es el indiscutible protagonista y Las bendiciones de aumento que parecen confirmar aquello de que "el tamaño sí importa".


Soneto de Manuel

Ardiente una muchacha el otro día,
en tanto que su madre en misa estaba,
llena de miedo y turbación dudaba
si a su amante se lo daría.

Temiendo si preñada quedaría,
entre darlo y no darlo vacilaba,
y el valiente mozuelo la animaba
diciendo que al venirlo sacaría.

Fueron tan poderosos los ataques,
que consiguió, por fin, verla en el suelo,
y dijo al derramar de los zulaques:

-"Qué suave es la sustancia del ciruelo;
por tu vida, Manuel, no me la saques,
y más que llegue la barriga al cielo".


Las bendiciones de aumento
Reñía una casada a su marido
porque no estaba bien favorecido
de la naturaleza,
y a gritos le decía:
-Fue grande picardía
que con tan chica pieza
pretendieras casarte y engañarme,
puesto que no puedes contentarme.
Marcha, marcha de casa,
pues tu fortuna escasa
te dio para marido
sólo el nombre
y eres en lo demás un pobre hombre.
En efecto saliose despechado
este infeliz al campo, contristado,
y a muy poco que anduvo
el buen encuentro tuvo
de un mágico que al sol leyendo estaba
y en un libro las furias invocaba.
Luego que vio al marido,
el mágico le dice: -Tú has venido,
amigo, a este paraje a lamentarte,
mas yo te espero para consolarte.
Por mi ciencia sé bien lo que te pasa,
pero en breve a tu casa
te volverás contento.
Toma; ponte al momento
en la derecha mano
este anillo que tiene virtud rara,
pues todo miembro humano
que bendigas con él crece una vara
a cada bendición rápidamente,
pero puesto en la izquierda, prontamente,
mengua lo que ha crecido
por la mano derecha bendecido.
Al punto el hombre, lleno de impaciencia,
quiso hacer del anillo la experiencia:
lo pone en su mano derecha, se bendice
su caudal infelice,
se le va aumentando de tal manera
que, si el mágico a un lado no se hiciera,
con el diese en el suelo,
tan rápido estirón dio aquel ciruelo.
Alegre, a su mujer volvió el marido
y le dice:-Ya vengo prevenido
para satisfacer tu ardiente llama;
vén conmigo a la cama
pero encima de mí has de colocarte
para poder mejor regodearte.
Sobre él luego se pone
la mujer, y al ataque se dispone;
y viéndola el marido bien montada,
echó la bendición premeditada...
y otra... y otras corriendo, de tal suerte
que alzándola en el aire el miembro fuerte,
la moza en él elevada parecía
un esclavo que empalan en Turquía.
Viéndose contra el techo así ensartada,
pide al cielo favor. Entra asustada
la madre, y viendo un cuadro terrible
da un alarido horrible,
diciendo:- ¡Santa Bárbara bendita,
qué visión tan maldita!
¡Venga un hacha que esté bien afilada
para cortar un nabo de este porte!
Mas la mujer repuso atragantada:
-¡Ay, no, madre! ¡Desteche, mas no corte!
***
El jardín de Venus, Félix Mª Samaniego, ed. de Emilio Palacios (Biblioteca Nueva, Madrid 2004)

20 de noviembre de 2009

Editorial Pez de Plata



Logo de la Editorial Pez de Plata

-Mira la imagen.
-¿Y ese bicho?
-Paciencia, rapaz, que es lo que ellos reclaman.
-¿Quién? ¿Quiénes son ellos?
-Pez de Plata, una nueva editorial.
Y como sé que tú tienes unos cuantos folios en un cajón esperando a que se oxigenen, pues te cuento.
-Shandy, abrevia, que tienes mas hilatura que la mítica Fabra i Coast.
-Venga, calla y lee. Aunque si quieres ahorrarte la Presentación, deslizas el roedor y te vas al Nudo, que es donde está el meollo. Yo ni me entero. En la red, sorda y ciega con los que posan su ojo en mi dedo.

Presentación
Tú conoces a Obelix, verdad, pues para que te hagas una idea ese bicho zampa como el galo, pero en vez de jabalíes le da por roer letra impresa. Así que ándate con ojo y vigila tu biblioteca y tus propios escritos: "Los ciéntificos le llaman Lespisma Saccharina, pero él responde al nombre de pescadito de plata [...] Se dedica a devorar libros... novelas, poemas, enciclopedias. Se pasa la vida en la oscuridad de las bibliotecas. De lo demás ni se entera. La luz del día lo mata. Sería erudito si no fuera insecto". (Eduardo Galeano, Bocas del Tiempo)

Nudo

Tengo por cierto que la glotonería del Lepisma es conocida por los que escogieron el nombre del "Pescadito" para una nueva editorial. Y no es menos verdad que ellos quieren saciar el hambre de humanos lectores que devoran letra impresa sin reparar si lo hacen a la luz del día o a la de un candil. Les dejo el enlace con su página www.pezdeplata.com , encontrarán información para contactar con ellos y hacerles llegar sus originales. Abren con tres colecciones: apuestan por recuperar descatalogados, arriesgan con autores noveles y un tercer apartado donde los géneros se diluyen y lo que importa es la forma de decir y sorprender. De próxima publicación en Pez de Plata es la novela de Marco Lúbrico, seudónimo de un granadino que apuesta por seducir con una prosa viva y transgresora. Las hembras del cimarrón, una sucesión de eróticas y picarescas narraciones, es para lectores sin prejuicios que saben que "No hay libros morales, ni inmorales. Los libros están bien escritos o no lo están" (Oscard Wilde). Les dejo unas citas extraídas de diferentes capítulos de la novela que presentará en su página la Editorial Pez de Plata:

Para la armonía de la pareja hay que alienarse un poco. Durante años fuimos felices, con esa felicidad que nace de la ignorancia de las cosas.

Yo no quiero un amor civilizado.

Juana adivina mi desconcierto, sabe que se ha roto un cristal, que las palabras están vacías y que nuestro cariño es rutina.


El amor es locura o no es nada.

Herido y desengañado del amor decido ver mundo. La melancolía no tiene cura, pero se alivia con un largo viaje.


No admite códigos el placer y nos lo bebemos como licor fuerte.

13 de noviembre de 2009

Brincadeiras



Milton guedes (Rio de Janeiro, 1963)

"La música comienza donde acaba el lenguaje"
E.T. A Hoffman

Armónica





Saxo





Quatro Fatos y Milton Guedes




Sonho de uma noite de verao
Eu olhava ela ela olhava eu
Olhava pro lado de lá
Mira! Mira! Mira!

Aquele "olho no olho"
mirando os olhos da garota
que dançava sereia nua nua
Os pés descalços na areia
Gingado mirabolante
Dançando feito sereia
Aquele reggae alucinante
Mira! Mira! Mira!

Sonho de uma noite de verao
Mira! Mira!
Sonho de uma noite
de verao

É o ouro é o bicho
Uma onda de calor, e dez
Afrodite, deusa do amor
Seu swing alí na areia
Sereia de tentaçao
Eu olhava a ela
e ela disse nao...

Sonho de uma noite de verao
Mira! Mira!
Sonho de uma noite
de verao

Se voçe me procurar
Eu te levo na festa
Tá, Tá, Tá , Tá
Se voçe non me quiser
Eu arrumo quem me queira

É o ouro é o bicho
Uma onda de calor, e dez
Afrodite, deusa do amor
Seu swing alí na areia
Sereia de tentaçao
Eu olhava a ela
e ela disse nao

Sonho de uma noite de verao
Mira! Mira!
Sonho de uma noite
de verao...

6 de noviembre de 2009

Poetas IV/ Fragmentos de luz



Captatio benevolentiae


Apreciado lector, tú que sabes de la paciencia, haz uso de ella para leer el texto que sigue y no te rindas hasta el final: obtendrás lo que mereces. Poesía de lo antipoético, grito del yo (y del nosotros) y surrealista confesión de las miserias y bondades humanas. Extrañamiento ante un "mundo insolvente", denuncia de la opresión y del fascismo ,"Porque soy hombre", y homenaje a los derrotados y a los que luchan y no se silencian. Canto al libre encuentro y al sexo , y a la comunión luminosa del amor con la persona amada: "¿Será tu lengua mi libertad?, ¿Será tu silencio mi país? Poema calidoscópico, acumulativo en las copulativas, que se queda sin aliento en la comunión íntima, que superpone y yuxtapone imágenes cubistas enlazadas a ritmo de latigazo y sucesivos encabalgamientos.
El Autorretrato poético de Alfonso Pexegueiro, este "Humano - valiente hijo de la puta- escriptor", es una descarga lingüística, un bulón (perno) que taladra y desoxida la semántica del lenguaje, una pirueta que desasosiega el pensamiento y una patada en el tafanario (palabra que descubrí por este texto) de algunos, -incluidos ciertos poetas- . Pasen, bajen poco a poco las escaleras, deténganse si necesario fuese en algún rellano. Pero lean y disfruten porque "En este mundo de insolvencia /hay fragmentos de luz en los árboles de la noche "



AUTORRETRATO

Son bandido - indesexable - tolo-
incipiente candil de tebras-
escuro chirrar de vento


desherdado - cabrón - húmida
choia que se arrastra -


Son o valente fillo da puta -
fillo dunha nai
con ovarios nos peitos
que me salvou da morte -

Son o que empezoña as pedras
para que canten -

e o que lle dá de beber ó soño
para que baile -

Son o bulón frotante,
engraxador das tascas -


o que lambe triste as estrelas


Son o ladrón do sol -



Son o outeiro despelexado -
o barco carregado de marihuana -
a lei do borracho -

o homosexual que adora
o rimel mouro nas pestañas -
e o cu rosado da prostituta -

Son o cabeza parida do averno
fillo ilexítimo do demo -
e bautizado con mexo de cabra -

Son eu ó que o ve-lo pedrisco
estoupa en alabanzas
e ó lostrego chámalle irmán
e á chuvia esposa -

Son o que son - cortado o pelo -
medrada a barba -
e ladillas nos rulos do amor -


alumeado de cínifes -meto as mans
nos sobacos -e
arrinco morangos de chocolate
que lambo chupando os dedos -

Coido os versos -para que non
os pise o Porco -
e amo á viúva xove -

á casada puritana - ó Celestino -

puto pai
dun carneiro extraviado, mouro pai de mouros,
ámoo -

a ti despréciote -


e son todo mans cando amo
a unha muller -

e todo beizos cando pluma
a deletreo - lingua- e tacto -
tacto e lingua -

e todo liña
cando ela se deita - esquecémo-la
terra -

todo ollos cando espido o lume/cae
o cabelo
e aceptámo -la sombra iluminada -
quéimanos o pracer -


son todo todo cando xa non somos dous

e...

e...

e...


Eu que son unha besta cando
empreño a uhna mula -
SON HUMANO - U-M-A-N-O
(H- H - H- H- H- H)

ESE SON EU que bebo en cuncas
de pedra - e
mastigo noites de centeo
mentres penso nunha rúa de follas de tabaco onde face-lo amor -

GLU- GLU

tunante -malparido -sinvergonza -
fillo ríspido de rata (natural)
que odia o fascismo por ser home -

e ama as flores con corazón
de gusano -

así -pegado o que é meu e san
á fiestra -CAHGO- hago caca-


acendo a luz -e leo a HIKMET*-
e non durmo ata que me escocen
as espullas do silencio
que levo dende cativo nas tempas -


ENTÓN QUE NON ME ESPERTEN


ah, son escriptor -hip -
para
morrer más pegado á letra que firmou
por min
neste mundo de insolvencia -

(hai fragmentos de luz nas árbores da noite)

(fundidos homes puxeron o seu fundido peito no orballo; si; pelexaron para derrota-la onda devastadora das clases; morreron; substitúenos outros nos cárceres; outros homes que saben que vivir non é calar; nin unha broma; nin un anceio antolladizo; outros homes que se ergueron deica o más alto do guindastre e berraron con tódalas suas forzas pedindo unión e carraxe; outros homes que foron defraudados por outros homes; porque ó tafenario gústalle estar sentado e nunca levantarse; si)

[...]
¿Será o teu corpo noite ou espasmo sobre o meu corpo?

¿Serán os teus seios esa claridade que busco?

¿Será a túa lingua a miña liberdade?

¿Será o teu silencio o meu país?


*Nazim Hikmet Ram (Salónica, Imperio Otomano, 1901-Moscú, 1963), fue un poeta y dramaturgo turco, considerado en Occidente como el poeta más importante en lengua turca del siglo XX (de Wipedia).


AUTORRETRATO
Soy bandido- indeseable -loco-
incipiente candil de tinieblas-
oscuro chirriar de viento-


desheredado-cabrón-húmeda
corneja que se arrastra-

Soy el valiente hijo de la puta-
hijo de una madre
con ovarios en los pechos
que me salvó de la muerte-


Soy el que emponzoña
las piedras para que canten-

el que le da de beber al sueño
para que baile-


Soy el bulón flotante,
engrasador de tascas-


el que lame triste las estrellas

Soy el ladrón del sol-

Soy el cerro despellejado-
el barco cargado de marihuana-
la ley del borracho-

el homosexual que adora
el rimel negro en las pestañas-
el culo rosado de la prostituta-


Soy el cabeza parida del averno-
hijo ilegítimo del diablo-
y bautizado con meado de cabra-

Soy yo el que al ver el granizo
estalla en alabanzas-
y al rayo le llama hermano
y a la lluvia esposa-


Soy el que soy- cortado el pelo-
crecida la barba-
y ladillas entre los rulos del amor-

alumbrado de cínifes- meto las manos
en los sobacos- y
arranco fresas de chocolate
que lamo chupando los dedos-

Cuido los versos -para que no
los pise el Puerco-
y amo a la viuda joven-

a la casada puritana- al Celestino-
puto padre
de un carnero extraviado, moro, padre de moros,
lo amo-

a ti te desprecio-


y soy todo manos cuando amo
a una mujer-


y todo labios cuando pluma
la deletreo-lengua- y tacto-
tacto y lengua-
y todo línea
cuando ella se acuesta - olvidamos la
tierra-

todo ojos cuando desnudo el fuego/cae
el pelo
y aceptamos la sombra iluminada-
nos quema el placer


soy todo todo cuando ya no somos dos

y...

y...

y...

Yo que soy una bestia cuando
empreño a una mula-
SOY HUMANO- U- M-A- N- O
(H-H-H-H-H-H)

ESE SOY YO que bebo en tazas
de piedra- y mastico noches de centeno
mientras pienso en una calle de hojas de tabaco en donde hacer el amor-

GLU- GLU

tunante-malparido sinvergüenza-
hijo áspero de una rata (natural)
que odia el fascismo por ser hombre-

y ama las flores con corazón
de gusano-

así -pegado lo que es mío y sano
a la ventana- CAGHO- hago caca-

enciendo la luz- y leo a HIKMET*-
y no duermo hasta que me escuecen
las verrugas del silencio
que llevo desde niño en las sienes-

ENTONCES QUE NO ME DESPIERTEN

ah, soy escriptor-hip-
para
morir más pegado a la letra que firmó
por mí
en este mundo de insolvencia-
(hai fragmentos de luz en los árboles de la noche)

(hundidos hombres pusieron su hundido pecho en la escarcha; sí, pelearon para derrotar la onda devastadora de las clases; murieron, los substituyen otros en las cárceles; otros hombres que saben que vivir no es callar; ni una broma; ni un deseo antojadizo;otros hombres que se levantaron hasta lo más alto de una grúa y gritaron con todas sus fuerzas pidiendo unión y rabia; otros hombres que fueron defraudados por otros hombres; porque al tafanario le gusta estar sentado y nunca levantarse; sí;)
[...]

¿Será tu cuerpo noche o espasmo sobre mi cuerpo?

¿Serán tus senos esa claridad que busco?

¿Será tu lengua mi libertad?

¿Será tu silencio mi país?


Blasfemias de silencio, Alfonso Pexegueiro. Edicións Xerais de Galicia, Vigo 2000.

1 de noviembre de 2009

Poetas III - Seraogna

Muller, Luis Seoane

"Extraio bloques lingüísticos do caos, da escuridade, da nada, do inconsciente máis absoluto… Teño a sensación de estar nun corpo de significados que apenas sei traducir."
Alfonso Pexegueiro

Seraogna
Fue en una de esas gratas conversaciones que manteníamos hasta altas horas de la madrugada: ¿Conoces Seraogna?, me preguntó. Tenía la palabra un no se qué de mundo mítico, de tierra lejana, de país exótico y legendario: Se-ra-og-na, nombre propio que da título a un universo poético que se mide entre el compromiso social y la necesidad de subversión del lenguaje. Porque Seraogna es la geografía subvertida que remite al topónimo Angoares, la aldea en la que nació el poeta Alfonso Pexegueiro (Pontevedra, 1948). En la deconstrucción de ese nombre ya se anuncia un afán renovador, de juego con la palabra y de estética nueva aunque sin perder el cordón umbilical: “ El hombre tiene que saber volver al futuro de su pasado”. El poemario, que aparece en 1976, inicia una ruptura con la estética del social realismo que prevaleció en la poesía gallega durante los últimos años de la dictadura franquista.
De él, les dejo un poema: A Muller de Seraogna. Retrato lírico, sensual y naturalista que desborda un intenso erotismo y en el que se establece una analogía entre la Mujer y la Tierra. La mujer de Seraogna es símbolo y metáfora, una mujer-tierra ancestral que se pierde en el tiempo, en el río de la vida de un pasado-presente. Mujer de Xiz/tiza, que se traza y se describe unida al duro trabajo campesino, pero también al poderoso eros que desprende lo telúrico, la fuerza primigenia del paisaje y del campo gallego. En la mirada del poeta la mujer se entraña, se funde con la tierra, sexo y semilla, y se entrega a aquella con la misma fuerza que al amor, desnuda, abiertos sus brazos, sus carnes y su sexo. Por eso tiene la fragancia y la humedad de las hierbas, anis y limón, y sabe a jugosas frutas y a dulce de leche sus labios, aunque hayan sido abrasados por el sol. El poema es un doble latido, un homenaje a la mujer labriega y a la tierra. Pero también una acusación, porque ambas dan vida y sufren en silencio la ignominia de aquellos que las ignoran, que las hieren, que las explotan. Esa denuncia queda recogida por el poeta en una sola palabra, un grito de rabia: ¡Cobardes!

Déjense llevar, piérdanse en la geografía de la Mujer-Tierra, aspiren los aromas y prueben un bocadito de Seraogna.

Habrá más versos del poeta.

A Muller de Seraogna
Renxe o mastro da noite, no tempo,
e na ribeira do silencio dorme afanosa
a muller de Seraogna. Espiga de luz,
a muller de xiz, introdúcese núa
na terra que traballa, abertos os seus seios e o seu sexo.
Cheira a silva e confúndese co gran
a muller de Seraogna. Saben a vaca os seus dedos
e a leite os seus beizos que o sol mata no centro da eira.
Sabe a tempo, a vida, a río e a soño
a muller que non sabe de contas,
que se perde na praza regateando dúas pesetas e o peso.
Sabe a sol, a uva, a resina recenden
os seus peitos cando anceiosa e cansa me ofrece o seu corpo.
Salvaxe, hierática, muller de herbaluísa,
de fiuncho e de fresa. Que ben me sabes
cando te bico confundido coa túa carne, no chan, no leito.
Humedécente os sabios e os reis ó mollaren
na súa saliva a túa esperanza -¡covardes!-
E só o home que te bebe coñece a túa tristura.
Só el sabe a color das túas pernas
e o cheiro a terra que delas se desprende, muller
de saudade
que con zocas e sen lúa pretendes cruza-la noite.
(De Seraogna)

Cruje el mástil de la noche, en el tiempo,
y en la orilla del silencio duerme afanosa
la mujer de Seraogna. Espiga de luz,
la mujer de tiza, se introduce desnuda
en la tierra que trabaja, abiertos sus senos y su sexo.
Huele a zarza y se confunde con el grano
la mujer de Seraogna. Saben a vaca sus dedos
y a leche sus labios que el sol mata en el centro de la era.
Sabe a tiempo, a vida, a río y a sueño
la mujer que no sabe de cuentas,
que se pierde en la plaza regateando dos pesetas y el peso.
Sabe a sol, a uva, a resina huelen
sus pechos cuando anhelante y cansada me ofrece su cuerpo.
Salvaje, hierática, mujer de hierba luisa,
de hinojo y de fresa. Qué bien me sabes
cuando te beso confundido con tu carne, en el suelo, en el lecho.
Te humedecen los sabios y los reyes al mojar
en su saliva tu esperanza -¡cobardes!-
Y sólo el hombre que te bebe conoce tu tristeza.
Sólo él sabe del color de tus piernas
y el olor a tierra que de ellas se desprende, mujer
de saudade*
que con zuecas y sin luna pretendes cruzar la noche.

*Saudade: añoranza. Memoria nostálgica por alguna persona o cosa distante o extinta, acompañada del deseo de volver a verlas o poseerlas.



Mulleres, Luis Seoane

22 de octubre de 2009

Poetas II

Nenos e carreta, Laxeiro

Mirada en su conjunto, la obra de Xulio López Valcárcel (Vid. entrada anterior), es una melancólica reflexión sobre la soledad, la ausencia y las numerosas perdidas a las que nos aboca el paso del tiempo: "Tal parecera que imos colleitando vivencias para despois perdelas /Tal parece que vamos cosechando vivencias para después perderlas". Muestra de ello, son los tres primeros poemas que recojo de Solaina de ausencia (1987). Los dos últimos, pertenecen a O sol entre os dedos(1993), en palabras del propio poeta “una reflexión sobre la paternidad”. Versos en los que aflora la ternura y la ilusión, pero no exentos de melancolía. La presencia del hijo, en los mismos espacios de infancia del poeta, es un aliento de vida, pero al mismo tiempo le regresa a un pasado que provoca una reflexión sobre el dolor de vivir, sobre la imposibilidad de recuperar las cosas que amamos y el vacío que dejan en nosotros los seres queridos que ya no son.

Imposibel o retorno
Nunha música vouga
onde se perden os perfis
que sucumben á voraxe
apenas un xesto, unha sonrisa,
unha imaxe imprecisa,
pero amada,
implacabel o tempo deixa.
De Solaina de ausencia

Imposible el retorno
En una música vacía
donde se pierden los perfiles
que sucumben a la vorágine
apenas un gesto, una sonrisa,
una imagen imprecisa,
pero amada,
implacable el tiempo deja.

***
Chega, calada,
na sedosa melodía do silencio
a túa fragancia
e es a miña compañeira de butaca,
a adolescente que me cruza,
a nena que xoga
no meio dunha praza solitaria.

Por veces surpréndesme
nalgún recanto escuro da memoria.

Alí me agardas e fálasme
como através dun cristal,
da fúnebre poesía daquel inverno,
dos días compartidos,
dos xardíns que soñamos
como illas que xa nunca serán certas.
De Solaina de ausencia

Llega, callada,
en la sedosa melodía del silencio
tu fragancia
y eres mi compañera de butaca,
la adolescente que me cruza,
la niña que juega
en medio de una plaza solitaria.

A veces me sorprendes
en algún rincón oscuro de la memoria.

Allí me esperas
y me hablas como a través de un cristal,
de la fúnebre poesía de un invierno,
de los días compartidos,
de los jardines que soñamos
como islas que ya nunca serán ciertas.
***
Arrincónanos o tempo.
Fainos cinza morta,
sombra de outrora.
O tempo devora a leve
elegancia dos veleiros
e murcha celeste belleza
namorada,
Golpéanos os corpos,
arrástranos nun vendaval
de cegas forzas;
chove a súa decepción
sobre as plantas e os astros,
transforma os versos en papeis rotos.
O Tempo, O Tempo convirte
ao neno en home,
e ao home en sombra.
Apaga a luz nos ollos.
Alónxanos de nós
e desbasta a memoria
dos camiños e dos corpos.
De Solaina de ausencia

Nos arrincona el tiempo.
Nos vuelve ceniza muerta,
sombras de otras horas.

El tiempo que devora la leve
elegancia de los veleros
y marchita celeste belleza
enamorada,
nos golpea los cuerpos,
nos arrastra en un vendaval
de ciegas fuerzas;
llueve su decepción
sobre las plantas y los astros,
transforma los versos
en papeles rotos.

El Tiempo. El Tiempo convierte
al niño en hombre,
y al hombre en sombra.
Apaga la luz de los ojos.
Nos aleja de nosotros
y desbasta la memoria
de los caminos y de los cuerpos.
***
Meu neniño, cando chegues
que o arco da vella estenda
o seu grande abrazo de cores
e te anuncie.

Que enmudeza o vento e sexa
a penas lene airexiña de cóxegas
xogando no teu pelo.

Os bosques profundos dos que xorden
as pegadas dos teus pasos sen eco
fagan máis pura e solemne
a gravidade do silencio.

Que cante o merlo nos pomares
da mesma horta
que me regalou a infancia.

A ferida translúcida do día
a súa redonda e plena copa
de fragancia ofreza.

Que o murmurio das fontes
se adelgace
como cristal de íntima ocarina,

e que a sinfonía da chuvia calada
caendo sobre a herba,
como a distante cantiga
que a avoa campesiña me cantaba
o máis doce arrola sexa,

berce de amor para o teu sono.
De O Sol entre os dedos

Niño mío, cuando llegues
que el arco iris extienda
su gran abrazo de colores
y te anuncie.

Que enmudezca el viento y sea
apenas leve brisa de cosquillas
jugando en tu pelo.

Los bosques profundos de los que surgen
las huellas de tus pasos sin eco
hagan más pura y solemne
la gravedad del silencio.

Que cante el mirlo en los pomares
de la misma huerta que me regaló la infancia.

La herida translúcida del día
su redonda y plena copa
de fragancia ofrezca.

Que el murmullo de las fuentes
se adelgace
como cristal de íntima ocarina,

y que la sinfonía de la lluvia callada
cayendo sobre la hierba como la distante canción
que la abuela campesina me cantaba
el más dulce arrullo sea,

cuna de amor para tu sueño.
***

Regreso
Golpeante sombra,
remotas
as mesma luces familiares,
os ecos esmorecidos
dos ausentes.

Dormes
no mesmo leito que eu nacín.

Seguen
os vellos libros,
os antigos mobles
que acolleron
aquela intimidade
de veludo lento.

Pesa a memoria
dos seu nomes…
Esfórzase en seguir
quen permanece.

A mesma penunbra,
as apagadas voces
que se dispersaron
no tempo.

Igual que daquela
a vaga luz no fondal
dun misterio,
os obxectos quedos
nun silencio
que vai máis aló do silencio.

Acaso os mesmos soños
devastados.

Todo distante
e perdido,
sen cores os recordos.

Mais ti dormes,
a cadencia en paz
do teu respirar
enche de vida
a desolación destas estancias…

Se aínda estamos vivos,
ao menos, máis apacible, o perdido.
De O sol entre os dedos

Regreso
Golpeante sombra,
remotas
las mismas luces familiares,
los ecos apagados
de los ausentes.

Duermes
en el mismo lecho que yo nací.

Siguen
los viejos libros,
los antiguos muebles
que acogieron
aquella intimidad
de terciopelo lento.

Pesa la memoria
de sus nombres…
Se esfuerza en seguir
quien permanece.

La misma penumbra,
las apagadas voces
que se dispersaron
en el tiempo.

Igual que entonces
la vaga luz en el pozo
de un misterio,
los objetos quietos
en un silencio
que va más allá del silencio.

Acaso los mismos sueños
devastados.

Todo distante
y perdido,
sin colores los recuerdos.

Pero tú duermes,
la cadencia en paz
de tu respirar
llena de vida
la desolación de estas estancias…

Si todavía estamos vivos,
al menos, más apacible, lo perdido.
***
Les dejo con Espido y un dulce "Arrorró"